"No quiero protegerte, para mi no eres una niña, eres una mujer.
Lo que quiero es lanzarme sobre ti como un perro rabioso y devorarte"
Amenaza terrible que vino a perturbar mis últimas noches de verano
... debí correr lejos de ti... lo intenté...
(al menos eso me gusta pensar, hay momentos en que la conciencia me agobia)
Terrible condena...
la noche, casi prometéica pasa rauda
y nos faltan horas para ejecutar toda la sentencia
es que siempre, siempre renacen mis entrañas
luego del acto salvaje de tus fauces devorándolas
...jamás cumplo la pena completa
y espero con ansias otra noche
en la que tu pasión ardiente me consuma
y me encienda
en la que tus manos, tu lengua y tu ser completo
se apodere de lo más íntimo ... de lo más sagrado
de aquello que me da status de mujer...
Yo no quiero que me protejas, yo no soy una niña
soy una mujer (una que arde y que desea)
yo quiero que te abalances sobre mi
como un perro rabioso y me devores
Debes cumplir tu condena
ResponderEliminarle robaremos el alba al mañana
Condena... suena casi irónico cuando usas la palabra condena. Si no fuera porque se que siempre en ella encuentras cierto placer de goce pecaminoso, dudaría de la nota irónica.
ResponderEliminarQuizá en realidad es una condena, lo sabes y solo por eso te embriagas de esa pasión desbordante que te deja fuera de ti misma y que te sumerge en dudas.
Condena...
Juan Pablo